México. Garantizar la integridad de productos sensibles a la temperatura es uno de los principales retos de la cadena de frío. Para los especialistas, el valor ya no radica solo en la tecnología, sino en su desempeño continuo durante la operación.
Industrias como la farmacéutica, alimentaria y retail requieren mantener una estabilidad térmica constante a pesar de factores como el tráfico, las condiciones climáticas extremas o los retrasos logísticos. En este escenario, la continuidad operativa, la trazabilidad y el monitoreo en tiempo real se han convertido en elementos clave para evitar pérdidas económicas, incumplimientos regulatorios y afectaciones a la calidad de los productos.
Para José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King, el principal reto surge después de la adquisición de los equipos.
“El asunto es que, en medio de operaciones complejas, con múltiples rutas, variables ambientales y exigencias regulatorias, los operadores logísticos pueden verse rápidamente rebasados por la falta de visibilidad logística y del desempeño de sus equipos de transporte refrigerado, y por una limitada capacidad de respuesta ante cualquier anomalía o desviación, lo que se traduce en riesgos elevados y, con frecuencia, en ineficiencias difíciles de detectar a tiempo”, señala.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 50 % de las vacunas se desperdician cada año debido a problemas relacionados con el control de temperatura y la logística de cadena de frío. Asimismo, estudios de ResearchAndMarkets estiman que hasta el 15 % del desperdicio mundial de alimentos ocurre durante el transporte.
Frente a esta realidad, Gómez identifica cinco pilares fundamentales para asegurar la integridad de los productos: prevenir fallas mediante mantenimiento predictivo, monitorear la temperatura en tiempo real, contar con trazabilidad verificable, mejorar la eficiencia operativa y optimizar la gestión energética.
Sobre la importancia de la trazabilidad, destaca que “las herramientas basadas en telemetría, gracias a su registro de datos y generación de reportes, permiten construir evidencia confiable de que el producto se mantuvo dentro de los rangos térmicos establecidos durante todo el trayecto”, indica Gómez.
El especialista señala que cada vez más empresas están recurriendo a servicios especializados para garantizar el desempeño de sus operaciones de transporte refrigerado.
“Los servicios vinculados a las unidades de refrigeración para el transporte están cambiando la lógica tradicional de propiedad por una visión centrada en el desempeño, donde el acceso al monitoreo de temperatura en tiempo real, el mantenimiento predictivo y el soporte técnico continuo resultan más relevantes que la posesión del activo en sí”, finaliza Gómez.
Bajo este modelo, las empresas buscan asegurar la disponibilidad operativa, la eficiencia energética y la estabilidad térmica durante todo el trayecto, priorizando el desempeño y la continuidad de la cadena de frío por encima de la simple adquisición de tecnología.


