Más del 60 % de los edificios necesitará modernizarse antes de 2040, y la actualización progresiva de sistemas se perfila como la vía más eficiente frente al reemplazo total.
Por Laura Restrepo C.
La modernización progresiva de sistemas se perfila como una de las principales estrategias para mejorar la eficiencia energética en edificios comerciales, en un contexto marcado por el aumento de los costos de energía, las regulaciones de descarbonización y nuevas exigencias en bienestar y desempeño ambiental.
De acuerdo con estimaciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE), más del 60 % de los edificios actualmente en operación requerirá algún nivel de modernización antes de 2040 para cumplir con estándares de desempeño climático y energético. Además, los inmuebles concentran alrededor del 30 % del consumo energético mundial, lo que refuerza la urgencia de adoptar estrategias orientadas a optimizar su operación.
Frente a este escenario, sustituir por completo la infraestructura —particularmente los sistemas de climatización (HVAC)— no siempre es la solución más eficiente ni rentable. Especialistas del sector señalan que la obsolescencia no necesariamente reside en los equipos, sino en la ausencia de una estrategia integral de actualización que permita capitalizar los sistemas existentes y alinearlos con objetivos de sustentabilidad y desempeño operativo.
Enrique Tello, director general de Trane México, explica que, “con una estrategia de modernización bien definida, los edificios comerciales pueden capitalizar sus sistemas existentes y transitar hacia modelos más eficientes, inteligentes y sustentables, alineados tanto con las metas del negocio como con las nuevas expectativas regulatorias y ambientales”.
Modernizar en lugar de reemplazar
La idea de que un edificio “viejo” necesita una sustitución total para alcanzar mayores niveles de eficiencia energética es, cada vez más, cuestionada. En lugar de optar por reemplazos completos, la modernización progresiva permite transformar instalaciones tradicionales en edificios inteligentes, optimizando su desempeño sin interrumpir la operación.
Al respecto, el especialista agrega que, “modernizar lo existente permite transformar instalaciones tradicionales en edificios inteligentes, capaces de optimizar su desempeño sin interrumpir la operación ni comprometer la rentabilidad”.
Este enfoque implica entender el edificio como un sistema integral que consume energía, genera datos, aloja personas y sostiene operaciones críticas. Desde esta perspectiva, la actualización tecnológica y operativa se convierte en un proceso estratégico que va más allá de extender la vida útil de los equipos.
Tello subraya que la modernización integral, particularmente en el sistema HVAC, ofrece un camino más ágil y rentable que la construcción nueva. Aclara que modernizar no significa prolongar artificialmente la vida útil de sistemas agotados ni aplicar soluciones aisladas. “Se trata de replantear el desempeño integral del inmueble desde una perspectiva tecnológica y operativa; donde el edificio deja de ser un conjunto de sistemas independientes y se convierte en una plataforma activa que gestiona energía, confort, mantenimiento, riesgos y continuidad operativa”.
HVAC, eje de la transformación
Dentro de esta estrategia, el sistema HVAC desempeña un papel central. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, estos sistemas pueden representar cerca del 40 % del consumo total de energía en edificios comerciales, lo que los convierte en un punto clave para cerrar brechas de desempeño acumuladas con el tiempo.
La modernización gradual de los sistemas de climatización permite optimizar su funcionamiento, mejorar el control sobre las condiciones ambientales interiores y fortalecer la confiabilidad operativa, sin recurrir a reemplazos totales ni generar interrupciones prolongadas.
En este sentido, Tello destaca que “un sistema HVAC modernizado deja de operar como un sistema aislado para integrarse a una visión más amplia de la operación del inmueble, contribuyendo a objetivos transversales como la sustentabilidad, la resiliencia operativa y la valorización del activo”.
Ejes estratégicos de la modernización
La actualización de edificios comerciales se centra cada vez más en cómo se operan, monitorean y optimizan las infraestructuras existentes. Entre los enfoques técnicos que hoy marcan la agenda destacan:
Rehabilitación energéticamente eficiente, mediante la modernización de sistemas clave como climatización, iluminación y envolvente, apoyados en tecnologías avanzadas de control y monitoreo.
Automatización de edificios inteligentes, con controles avanzados y analítica de datos que permiten optimizar la operación diaria y anticipar incidencias.
Mantenimiento predictivo, apoyado en conectividad y diagnóstico continuo para identificar anomalías antes de que se conviertan en fallas costosas.
Descarbonización de edificios, que combina optimización del consumo energético, electrificación de sistemas y manejo inteligente de refrigerantes para reducir el impacto ambiental.
En este contexto, la modernización integral —con los sistemas HVAC como eje— se posiciona como una alternativa estratégica para responder a nuevas exigencias de eficiencia energética, confort, cumplimiento normativo y continuidad operativa. Más que reemplazar, la tendencia apunta a evolucionar las infraestructuras existentes para convertirlas en plataformas activas, capaces de enfrentar los retos actuales y futuros con mayor previsibilidad y control.


