Internacional. El aumento sostenido de las temperaturas globales y la creciente demanda de conservación de alimentos, medicamentos y otros productos sensibles están impulsando la adopción de tecnologías de refrigeración más eficientes y sostenibles en la cadena de frío.
De acuerdo con datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en 2025 la temperatura media global en superficie se ubicó 1,44 °C por encima del promedio registrado entre 1850 y 1900, mientras que el periodo 2015-2025 conforma la secuencia de once años más cálidos de los que se tenga registro. Esta tendencia ha reforzado la necesidad de desarrollar soluciones que permitan enfrentar temperaturas más extremas sin incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero.
En este contexto, la refrigeración adquiere un papel estratégico no solo en términos de confort térmico, sino también para garantizar la conservación de alimentos, medicamentos y vacunas, así como para respaldar diversos procesos industriales. Su impacto en la salud pública, la seguridad alimentaria y la calidad de vida la convierte en un componente clave para el desarrollo económico y social.
Una infraestructura global en expansión
El crecimiento de la cadena de frío es evidente. Según el informe The role of refrigeration in global economy del International Institute of Refrigeration (IIR), actualmente existen 5,4 mil millones de equipos de refrigeración y aire acondicionado en operación en el mundo.
De ese total, 2,33 mil millones de equipos están directamente vinculados con la cadena de frío y la conservación de productos perecederos, incluyendo refrigeradores y congeladores domésticos, unidades de refrigeración comercial, vehículos refrigerados, contenedores y almacenes frigoríficos.
Sin embargo, el acceso a estas tecnologías sigue siendo desigual. El mismo informe señala que más de 1,12 mil millones de personas carecen de refrigeración adecuada, principalmente en zonas rurales o comunidades vulnerables, lo que incrementa las pérdidas de alimentos y dificulta el almacenamiento seguro de vacunas y productos sanitarios.
Transición hacia refrigerantes de bajo impacto climático
Ante este panorama, uno de los principales retos de la industria HVACR es la reducción progresiva del uso de refrigerantes sintéticos de alto potencial de calentamiento global (GWP), como los hidrofluorocarbonos (HFC), regulados por el Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali.
Como alternativa, la industria avanza hacia la adopción de refrigerantes naturales, entre ellos el amoníaco (NH₃/R-717), el dióxido de carbono (CO₂/R-744) y los hidrocarburos como el propano (R-290). Estas tecnologías permiten disminuir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia energética de los sistemas.
La transición, no obstante, requiere innovación tecnológica, inversión en infraestructura y programas de capacitación que faciliten la adopción de estas soluciones, especialmente en países en desarrollo.
Soluciones tecnológicas para una cadena de frío eficiente
Frente a estos desafíos, empresas globales del sector desarrollan soluciones enfocadas en optimizar el consumo energético, cumplir con las regulaciones ambientales y mejorar la eficiencia operativa en la cadena de frío.
Los sistemas HVACR actuales incorporan tecnologías como compresores alternativos y de tornillo, chillers industriales, bombas de calor de gran capacidad y sistemas inteligentes de control, diseñados para garantizar confiabilidad operativa, flexibilidad en carga y temperatura, así como intervalos de mantenimiento prolongados.
Asimismo, la innovación en refrigeración se orienta hacia el diseño integral de instalaciones que integren compresores, enfriadoras, bombas de calor, sistemas hidráulicos y controles inteligentes, con el objetivo de maximizar la eficiencia energética y reducir los costos operativos.
El desarrollo de sistemas sustentables también implica cumplir con estándares internacionales de diseño y seguridad. Organismos como el International Institute of All-Natural Refrigeration (IIAR), la American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers (ASHRAE) y la International Electrotechnical Commission (IEC) establecen lineamientos para el uso seguro de refrigerantes, especialmente cuando se trata de fluidos inflamables.
En paralelo, las instalaciones modernas se diseñan con cargas de refrigerante ultrabajas y sistemas indirectos, lo que permite limitar la exposición al refrigerante sin comprometer la eficiencia del sistema.
Las soluciones de refrigeración sustentable tienen aplicaciones directas en sectores estratégicos como la industria alimentaria, farmacéutica, química y petroquímica, donde el control de temperatura es fundamental para garantizar la calidad y seguridad de los productos.
En el sector alimentario, por ejemplo, la refrigeración es esencial en procesos que van desde mataderos y procesamiento de carne y aves, hasta almacenamiento de lácteos, frutas, verduras, panadería y bebidas. También es clave en centros logísticos y cámaras frigoríficas que mantienen la integridad de las cadenas de suministro.
El futuro de la refrigeración está marcado por la integración de tecnologías automatizadas, sensores para monitoreo en tiempo real y sistemas de mantenimiento predictivo, así como por el uso creciente de variadores de velocidad, eyectores y economizadores que optimizan el rendimiento energético.
Estas tendencias, combinadas con el uso de refrigerantes naturales, apuntan a una cadena de frío más eficiente, resiliente y alineada con los objetivos globales de descarbonización, en un escenario donde la demanda de refrigeración continuará creciendo.
En este contexto, empresas como Johnson Controls participan en el desarrollo de soluciones basadas en refrigerantes naturales y diseños de alta eficiencia, con el objetivo de contribuir a la reducción de emisiones y al fortalecimiento de la infraestructura de refrigeración a nivel global.


