| Una historia basada en la experiencia |
Página 1 de 3 Cuando Ruben Wolozny habla sobre la industria del HVAC/R su amplio conocimiento de ella se refleja en cada palabra, pero más que eso lo que se visualiza es su pasión y compromiso con el desarrollo del sector.Por: Ana María Restrepo Para comenzar a contar la historia de Ruben Wolozny podríamos hablar de su padre, y de sus 30 años de experiencia en la industria, quien fue, en gran medida, quien llevó a Rubén a hacer parte del sector del aire acondicionado y la refrigeración, pues este joven ingeniero eléctrico se formó con ayuda de su padre en Friopartes, S. A. Esta historia comienza en 1962, en San Pedro Sula, Honduras, cuando nació nuestro profesional del mes. Hasta noveno grado, Wolozny estudió en su país, pero luego se trasladó a Estados Unidos donde concluyó su bachillerato e ingresó a la Universidad de Miami, Coral Gables, para seguir la carrera de Ingeniería Eléctrica, la cual culminó con éxito y con el grado de honor Cum Laude en 1982. Su vida laboral en la industria del aire acondicionado y la refrigeración comenzó luego de graduarse en Miami, donde trabajó por un año en la reparación y rebobinado de motores eléctricos, utilizando cálculos eléctricos y maquinaria especializada para tal fin. Pero éste no fue un trabajo común, durante el tiempo que Rubén laboró allí no recibió salario, pero para él fue un aprendizaje importante en su nuevo camino como profesional. De tal palo tal astilla En 1983 nuestro profesional regresó a Honduras con la idea de comenzar un negocio similar al trabajo que había realizado en los últimos 12 meses, pero debido a la crisis de la época su idea no se concluyó. Como se mencionó anteriormente, el padre de Rubén influyó en su vinculación al sector del CVACR, ya que él le prestó el dinero para comenzar su empresa junto a otros dos amigos, con quienes comenzó a visitar los talleres en una motocicleta que le alquiló a uno de sus hermanos. “La empresa creció y ahora contamos con nueve tiendas en toda la zona norte y occidente del país. Somos más de 200 empleados, comenzamos en pequeño y considero que seguimos siéndolo, pero esto me permite tener el control de la compañía en las manos y ver mi trabajo y mi vida con humildad para no alejarme de mis colaboradores y amigos, a quienes les debo gran parte de mis logros” asegura Wolozny. Rubén cuenta, con gracia, que antes de comenzar la próspera compañía de la que hoy se enorgullece, tuvo la posibilidad de conseguir un empleo en otra empresa: “Recién graduado y de regreso en mi país recibí la oportunidad de trabajar como gerente para una empresa de plásticos. Llegué a casa y le conté a mi papa del ofrecimiento, quien pensativo me respondió: 'Así que preferís ser la cola del león y no la cabeza del ratón'. Esto me hizo reflexionar y me aventé a lo desconocido. Muy poco tiempo después esta empresa de plásticos cerró operaciones, mientras que la mía continúa creciendo”. |