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Llegó 2010. Espero que todos ustedes, queridos lectores, hayan pasado unas felices fiestas y les deseo lo mejor para este año. Esta carta, sin embargo, no es una simple congratulación y es más una reflexión sobre qué sucederá este año, ahora que empiezan los plazos para sustitución y eliminación de sustancias refrigerantes agotadoras de la capa de ozono.
El panorama es algo complicado si se tiene en cuenta que aún en Estados Unidos, donde se supone que el cumplimiento de las normativas tiene que ser más estricto, todavía no hay fechas concretas para el logro de ciertos objetivos.
Por ejemplo, medios estadounidenses han revelado que ciertas acciones legislativas que podrían afectar los HFCs todavía están pendientes por convertirse en ley, mientras que aún no se ha finalizado la propuesta lanzada por la EPA (Agencia de Protección Ambiental) que regirá las cuotas de HCFC y la venta de equipos que operan con R22.
El tema está enredado y no se ven muy factibles aún opciones como la sustitución, por ejemplo, del R22 por el R410-A. Aunque esto es un hecho, hay muchas alternativas para reemplazarle, pero cada compuesto tiene características diferentes. Otro aspecto en el que no se ha avanzado mucho es en el mismo recorte de la producción de R22 virgen. Se ha logrado algo, no tanto como se esperaba.
Pero volvamos nuestros ojos a América Latina. Si eso está pasando en Estados Unidos, ¿cómo se dará la transición en esta región? No podemos repetir los errores y menos cuando los que los han cometido son países con legislaciones más avanzadas y estrictas. Si bien no creo que esto sea un problema legal en dicho país, por lo que abogo es porque nos antepongamos y no dejemos que nos llegue la noche con estos programas.
Puede sonar utópico, pero así como se ha declarado Latinoamérica como un territorio libre de armas nucleares, según la OEA, también se debería tomar más conciencia e invertir un poco más para hacerla una región libre de refrigerantes agotadores de la capaz de ozono. Hay que actuar más y conversar menos. En general puede decirse que el camino se inició, pero aún está lejos de terminarse.
La parte buena es que este entorno brindará, sin duda, un sinfín de oportunidades para los contratistas mejor preparados.
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Por estos días la industria del HVAC/R americana respira optimismo. Hace poco nos llegó el reporte de que, según una encuesta dirigida por International Exposition Co., firma que organiza y opera el show de AHR Expo, el 72% de los más de 1.000 fabricantes de HVAC/R consultados espera una mejoría de los números de la industria para el primer trimestre de 2010, momento en el que se estima una reactivación en los pedidos de los clientes.
Tal optimismo se ve acentuado por las expectativas de la mayoría del mundo industrial que ya eleva voces por una progresiva mejoría en la economía. Sin embargo, habrá que prestar especial atención a qué pasará en Latinoamérica y si se darán las condiciones propicias para que las proyecciones se reflejen también en nuestro mercado.
Lo anterior surge porque nunca se pudo determinar con certeza cuál había sido el impacto real de la crisis económica en Latinoamérica. En el caso de la última crisis global, la región ha sentido las consecuencias casi que con un efecto retardado, por lo cual no es muy fácil predecir si los mercados emergentes, como el nuestro, harán parte de esa fiesta de compras que los fabricantes americanos esperan para los primeros meses del próximo año.
No obstante, es importante decir que los países latinoamericanos encontraron formas de mantener el dinamismo económico aún en medio de la crisis. La creciente compra de soluciones para el aftermarket o de reposiciones es una prueba de ello.
Sin ser pesimista, espero de verdad que la economía latina entre en la etapa de reactivación económica casi de un modo simultáneo con la estadounidense, en cuyo territorio hubo una caída del 30% en la comercialización de unidades de aire acondicionado, tanto de ventana como independientes, en lo que respecta a los primeros seis meses del presente año. La mala racha se extendió a Europa y Japón, aunque mercados como China y Australia presentaron cifras positivas.
En el tintero dejamos la volatilidad que están presentando los precios del petróleo, un elemento que siempre ha sido sensible para el sector de HVAC/R, principalmente en los países que dependen de este combustible para la generación de energía. |
A comienzos de mayo se anunció un hecho que pudo haber pasado inadvertido para la mayoría de la gente y que fue la firma de un documento de entendimiento entre la IIAR (Instituto Internacional de Refrigeración con Amoniaco) y la GCCA (Alianza Global para la Cadena de Frío, por sus siglas en inglés).
Dijo un comunicado que la idea era que el IIAR se convirtiera en el líder mundial en la generación de información y soporte para buscar un uso más seguro, confiable y eficiente de los refrigerantes naturales en las aplicaciones industriales, en una iniciativa que busca principalmente ayudar a los usuarios finales a tener contacto con expertos técnicos y demás.
Con motivo del anuncio, Bruce Badger, presidente del IIAR, comentó que la ONU estima que cerca de un 40% de los alimentos se pierden en el mundo en el proceso que va desde la cosecha hasta el consumo, como resultado de una ineficiente red de distribución. Badger agregó que el IIAR podría ayudar a prevenir prácticas poco eficientes que conducirían a hambrunas mundiales, algo de lo que no estamos exentos en Latinoamérica.
Una recomendación que siempre hago es mantenernos informados y aplicar las buenas acciones de los mercados desarrollados, pues de esta forma podremos mejorar la industria latina del HVAC/R. Lo hecho entre estas dos instituciones es algo que podría aplicarse en la región, básicamente desde el establecimiento de alianzas educativas e informativas entre los fabricantes y los grandes usuarios finales, cuyo 20% probablemente produce el 80% del alimento que se produce en la región.
A decir verdad, no sé qué tanto la alianza entre el IIAR y la GCCA podría impactar en Latinoamérica -la primera institución ha realizado algunas reuniones y programas en un capítulo latinoamericano-, pero ciertamente es algo que puede replicarse y que muy seguramente derivará en oportunidades de negocio, mayor participación de mercado para quienes se atrevan y fidelización de clientes.
¿Qué les parece la idea? Los invito a que me escriban comentando sus opiniones al respecto.
Un “frío” saludo.
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Casi todos los sectores industriales que he podido conocer cuentan con una asociación latinoamericana. Me sorprende, de algún modo, que siendo el nuestro uno de los segmentos más antiguos de la ingeniería no contemos con una agremiación plenamente identificada en la región que proteja y defienda los intereses de los profesionales relacionados con el CVAC/R.
Pero antes de decir que está buena la idea o que ya ustedes la habían pensado -que muy seguramente así es- lo cierto es que debemos detenernos a pensar cuál debe ser la función de una entidad de este tipo. La pregunta surge porque en muchas ocasiones estas organizaciones pueden terminar convirtiéndose en entes sin un norte claramente definido y en las que la adaptación a los nuevos tiempos es una labor casi que imposible.
Creo que Latinoamérica, desde México hasta Argentina, cuenta con empresas muy sólidas en el sector de la distribución, representación, pero también en instalación y consultoría. Esto es bastante positivo porque nos da a entender que ya tenemos el activo más importante: la materia prima, que es la gente, con experiencia y buena reputación.
En la región tenemos iniciativas muy importantes en el orden local y regional. FAIAR, en el contexto iberoamericano, es un ejemplo de algo que se puede consolidar, todo de la mano del interés que una entidad como ASHRAE viene mostrando en Latinoamérica.
Una de las funciones más importantes que puede desarrollar una entidad de este tipo es convertirse en la voz política de este sector. Da gusto ver la fuerza con la que el AHRI (Air Conditioning, Heating and Refrigeration Institute) sale en defensa cuando alguno de sus miembros puede resultar perjudicado con alguna normativa. Tal institución ha llegado incluso hasta el mismo congreso de los Estados Unidos para hacer lobby para detener alguna iniciativa dañina para la industria. Lo anterior, sin embargo, no significa dejar de lado lo de la capacitación, que ha sido la bandera de las agremiaciones en Latinoamérica.
Con esto terminamos por el momento queridos lectores. No era más que una invitación a que se explore la posibilidad de contar con un organismo panregional que ayude desde otra óptica con el mejoramiento en las prácticas del sector del CVAC/R. Creo que estamos a tiempo.
Un frío saludo.
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Hacerse esta pregunta siempre resulta complicado en Latinoamérica. No obstante, no sobra filosofar y preguntarse si en algún momento dejaremos de ser seguidores de normas para convertirnos en exigentes del cumplimiento de las mismas.
La discusión parte del entorno en el que nos estamos moviendo en los últimos días. Por un lado estamos cerca de la entrada en vigencia de la regulación que prohibirá vender equipos de CVAC/R precargados con R-22 virgen. Adicional a lo anterior, hay varias regulaciones que están exigiendo, principalmente en California, que los fabricantes de equipos de enfriamiento y refrigeración deban ceñirse a ciertos parámetros de diseño de sus soluciones, los cuales garantizarán el cumplimiento de las leyes de eficiencia energética del estado.
Sobre los temas anteriores han surgido toda clase de comentarios que denuncian que las medidas mencionadas tendrán efectos negativos, tanto en las empresas productoras de soluciones que usan este tipo de refrigerantes, como para los fabricantes que cumplen con las regulaciones de diseño para ajustarse a la eficiencia energética. El tema es que por el lado de los refrigerantes aún no hay una definición clara del término “fecha de fabricación” y si este se refiere a la fecha de producción de la solución o si habla de la fecha de instalación. En cualquier caso la norma tendría implicaciones diferentes. En lo que respecta al diseño de las soluciones para que se adapten a las leyes energéticas, el problema pasa por que no todos cumplen las normas y eso deja a los “obedientes” en franca desventaja.
Toda esta discusión que se presenta en Estados Unidos debe servirnos para preguntarnos por el rol de Latinoamérica en todo este embrollo. Por un lado, ya por lo menos tenemos claro qué procesos coyunturales se están presentando frente a estos dos importantes temas y podemos adelantarnos a tomar las decisiones adecuadas que favorezcan la industria.
No menos importante es que la industria debe unirse y consolidarse para evitar el agosto de aquellos que no cumplen con las normas, pues no es para nada justo que las compañías que invierten en investigación y desarrollo, por ejemplo, deban perder competitividad con aquellas que no lo hacen. Una vez más, todo es una cuestión de costos y precios.
Un tema para terminar. Tenemos una oportunidad para que las asociaciones pasen de ser actores educativos a convertirse en actores políticos, que defiendan los intereses de sus asociados ante los gobiernos. La educación no se puede dejar de lado, pero el lobby tampoco.
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